Diario Expreso, 9 de agosto del 2011

La JBG en el pasado urbano
En el Guayaquil de 1888, afectada por los constantes incendios, vivían 45.000 personas, en un ambiente que carecía de los servicios básicos elementales. Sin embargo, a fines del siglo XIX, ya era considerada la ciudad más importante del Ecuador.

Era la época en que los propietarios de haciendas de cacao abandonaban sus tierras y a la ciudad, para irse a Europa, principalmente a París.

En ese contexto, en 1888 fue creada la Junta de Beneficencia de Guayaquil (JBG) como uno de los hitos de autodefensa contra el centralismo, dice el historiador José Antonio Gómez Iturralde.

Originalmente fue municipal, pero por un breve lapso. Nació a partir de una serie de donaciones, por lo que es "la cuna, el núcleo organizado de la filantropía de los guayaquileños. Probablemente es el símbolo más claro de la filantropía guayaquileña".

Hacienda, la urbe del futuro
Según el historiador Alberto Sánchez Varas y el folleto que en 1988 se publicó por los 100 años de la Junta, esta adquirió la hacienda La Atarazana o Tarazana. Esta histórica compra y la creación de la Lotería Nacional (1894) aseguraron el poder económico de la institución.

Gómez Iturralde indica que Atarazana es un término que se usaba en la Colonia para referirse a un polvorín, a un arsenal naval donde se hacen trabajos para las naves.

La Atarazana, de 36'000.000 de metros cuadrados, era una hacienda ganadera con proyección agrícola que pertenecía a Francisco Xavier Aguirre Jado, quien se la compró a Pedro Pablo García Moreno.

Sobre esta primera venta, realizada el 10 de diciembre de 1869, reposa una copia de más de 80 páginas del original en la Biblioteca Municipal.

Ahí se habla "de la hacienda Mapasingue, compuesta de varios sitios, nombrados La Tarazana, Los Ciruelos, San Pedro, La Palma, Colimes, Santa Clara, tres potreros y con una acción en Casas Viejas".

Se agregaba que los linderos quedaban enmarcados de esta forma: "de la parte de abajo, hacia el sur, los cerros que se encuentran al fin de la ciudad-vieja hasta sus cúspides; de la parte de arriba hacia el norte, el estero del Tejar; por el frente, hacia el oriente, los ríos Daule y Guayaquil; y por la espalda, hacia el occidente, el cerro Azul".

La Atarazana, asegura Sánchez Varas, se extendía "pasando el cerro (del Carmen) hacia el norte, y hacia el oeste llegaba hasta donde se levanta la Universidad Católica".

Por su parte, Gómez Iturralde dice que la propiedad comprendía desde el cerro hasta los límites con Mapasingue, donde empieza la actual urbanización La Alborada, lo que se llamaba la sabana grande donde está el Hospital Militar. "Los cerros que colindan con la urbanización Los Ceibos, todo eso era de la Junta hasta el Salado, hasta colindar con la propiedad Cerro Azul del señor Pedro Maspons, lo que es ahora de la Cemento Nacional, donde están las minas de la Cemento".

Eduardo Arosemena Merino, quien fue el primer director de la entidad, de 1888 a 1893, y de 1895 hasta 1914, firmó la adquisición, en 62.000 sucres, dinero que provino de una donación que hizo José Domingo Santistevan, quien a su muerte (1896) ordenó que a la JBG se le entregaran 161.854,61 sucres para la construcción de un asilo y una escuela.

Arosemena Merino aprovechó el precio de oportunidad para comprar el vasto terreno y con el resto del dinero se cumplió la voluntad del filántropo.

En 1966, 70 años después de la histórica compra, la urbe guayaquileña mostraba gran progreso, un desarrollo que se ejecutaba cobijado en parte por las propiedades de la JBG.

En sus terrenos se habían edificado ya Urdesa, Miraflores, Los Ceibos. Otros espacios estaban ocupados por el aeropuerto, el Cuartel Modelo, el Instituto Nacional de Higiene, el hospital Alfredo J. Valenzuela, las ciudadelas Ferroviaria y Universitaria, los colegios Aguirre Abad y Simón Bolívar, el coliseo Voltaire Paladines Polo, el estadio Modelo.

Las ciudadelas y otro estadio
"La Junta era dueña de Garzota, de Kennedy y también de donde se construyó el Policentro y Plaza Quil", dice el ingeniero civil Alfredo Gregor Delgado, propietario de la Compañía General de Construcciones. La empresa urbanizó las dos primeras ciudadelas y construyó los dos centros comerciales.

Lo hizo a través de un "trueque", como se define en términos simples a una permuta, agrega Gustavo Delgado, abogado de la constructora.

En este caso, la JBG entregó los terrenos baldíos de lo que hoy es Kennedy Norte y Garzota a las promotoras inmobiliarias Antigua Corporación Sociedad Anónima (Ancosa) y Promotora de Viviendas y Solares S. A. (PVS), para que la Compañía General de Construcciones las urbanice (las tres empresas, propiedad de Gregor). A cambio, la Junta recibió aproximadamente el 32% del terreno útil urbanizado de cada ciudadela (ver mapa).

El 15 de enero de 1982 se celebró la escritura pública de contrato de permuta de un bien inmueble de propiedad de la JBG a favor de PVS, para que la Compañía General de Construcciones levante La Garzota.

El 16 de mayo de 1986 se hizo el mismo trámite entre la Junta y Ancosa, para que la constructora edifique Kennedy Norte.

Delgado acota que en la última, lo primero que se hizo fue la avenida Francisco de Orellana, para que suba la plusvalía de los terrenos. Así ocurrió.

"La idea era descongestionar el centro de Guayaquil y que esta vía se convierta en un centro paralelo, un centro financiero y comercial, como ocurre ahora, 25 años después".

Gregor añade que los miembros de la JBG eran "buenos socios, no vendían mientras nosotros estábamos vendiendo. Lo hicieron cuando teníamos vendido casi todo. No había nada escrito al respecto, pero era un pacto de caballeros".

En La Garzota, Gregor edificó más de 10.000 viviendas.
En el caso del Policentro también se celebró una permuta entre la Junta y su compañía. "El Policentro se construyó cuando vino un grupo de inversionistas italianos... y luego se hizo un préstamo hipotecario a base de cédulas. Cada propietario adquirió un local con una hipoteca. Era una propiedad horizontal", explica Gregor.

Delgado añade que los dueños (accionistas) del centro comercial, ubicado en la av. del Periodista, le pagaron a la JBG con algunos locales, que ellos fueron vendiendo.

El lote en el cual Gregor edificó Plaza Quil, infraestructura comercial al aire libre ubicada diagonal al Policentro, junto a San Marino, también era de la Junta. La institución es propietaria del 24% (24 locales y 1 oficina) del lugar.

La edificación del estadio de Barcelona Sporting Club (entre 1986 y 1988), situado en la av. Barcelona, se hizo a través de otra permuta entre la constructora y el equipo de fútbol, que le compró el terreno a la Junta.

Guillermo Arosemena, bisnieto del primer presidente de la JBG, asegura que antes de la compra los miembros del directorio dudaban. ¿Tantas tierras para qué? "Mi bisabuelo les dijo: hacia allá crecerá la ciudad. Si no las compran ustedes lo hago yo a manera personal". Al final lo hizo la Junta y a partir de eso tejió su futuro. (MVM / CFR / RGS)

No hay comentarios: